BULLYING, LA VIOLENCIA INVISIBLE. HISTORIAS DE LA VIDA COTIDIANA

3 bla bla baja

El que crea que molestar, insultar, golpear, discriminar a un compañero/a es una situación sin consecuencias y sin importancia, que es sólo una broma y nada más, está equivocado.

Si bien algunas veces puede parecer algo momentáneo y sin secuelas visibles, cuando el maltrato ocurre hay que saber que frecuentemente lleva a que se transforme en habitual, lo que genera en todos los que participan consecuencias inmediatas y mediatas severas.

Hace pocos años atrás, en una escuela del sur argentino, el hostigamiento reiterado y sin solución generó una respuesta violenta por parte del agredido que portando una pistola mató a varios compañeros de clase.

Hubo otras situaciones en las que alguien sometido a las burlas reiteradas, al menosprecio y ataque físico, después de contarlo a los adultos que lo rodeaban sin obtener ayuda, se sintió acorralado y no encontró más escape que el suicidio.


Lo llamativo es que cuando estas situaciones gravísimas suceden, todos se sorprenden.

Muchas veces, el agresor trata de que no sea evidente lo que está sucediendo, salvo para sus pares. Parte del hostigamiento sistemático (“bullying”) tiene que ver con la inseguridad del agresor, que para mostrarse como más fuerte, líder o “piola” frente a sus pares busca alguna debilidad o diferencia en un compañero o compañera para exponerla y reafirmar sus fortalezas frente al grupo. Intentando al mismo tiempo, que los adultos no se enteren.

Mensajes de burla en las redes sociales, risas, útiles arrojados desde atrás, insultos y amenazas, exclusión de las actividades del grupo; cuando estas situaciones se hacen hábito y siempre dirigidas a las mismas personas, el daño que se produce es difícil de predecir. Ocurren con altísima frecuencia. Es excepcional que deriven en suicidios u homicidios, pero es probable que terminen, por diversas vías, afectando negativamente la vida presente y futura de las víctimas y de los agresores.

El lugar que un adolescente tiene frente a sus pares y la imagen de sí mismo que éstos le devuelven, es muchas veces, lo más importante en su vida durante esta etapa. Los síntomas severos de ansiedad y del estado de ánimo, junto con la mayor frecuencia de ideación suicida y peor calidad de relaciones son significativamente más frecuentes en los adultos que sufrieron hostigamiento sistemático en la infancia o adolescencia.

Es importante tratar de evitar y corregir estas situaciones:

  • Docentes y demás adultos en las escuelas deben estar atentos a todo lo que sucede, en los recreos o en el aula.
  • Es importante tomar medidas preventivas como charlas o actividades de concientización para alumnos y docentes en los colegios.
  • Tomar en serio cualquier relato de quien fue agredido o de sus compañeros no involucrados y observar rastros de maltrato que van desde la desaparición de sus elementos escolares hasta el desgarro de la ropa o la resistencia o malestar del agredido antes de ir a la escuela; también puede manifestarse con síntomas somáticos como cefaleas, dolores abdominales reiterados, etc.
  • Debe tenerse en cuenta que los adolescentes pertenecientes a minorías, entre ellas las de los alumnos homosexuales, inmigrantes o con capacidades especiales, están particularmente expuestos y por lo tanto deben tomarse medidas específicas para protegerlos; por ejemplo con iniciativas para prevenir, además del maltrato concreto, las manifestaciones de racismo, homofobia o cualquier tipo de segregación. Cuando los jóvenes concurren a escuelas con mayor tendencia a estigmatizar las diferencias, las consecuencias para la salud mental de los involucrados son significativamente más severas.
  • En algunas provincias del país existe la posibilidad de radicar la denuncia correspondiente si estas situaciones no se corrigen.
  • Es importante que tanto las víctimas como los agresores, una vez detectados, reciban atención psicológica.
  • Debe medirse el impacto y la eficacia de los programas que se vayan implementando para prevenir el maltrato escolar sistemático, en cada escuela y a nivel comunitario.

Dr. Julio Cukier. Director Médico de ADOS

Dr. Sebastián Cukier. Coordinador del Área Salud Mental de ADOS

 

 

 

 

 

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