HEBIATRIA, LA ESPECIALIDAD JOVEN QUE SE OCUPA DE LOS JOVENES.

Por Dr.  Julio Cukier – Director Médico de ADOS

Logo con bruno 3A cada etapa, un especialista

La atención médica de los adolescentes en todos sus aspectos, ya sean físicos o emocionales, ha quedado a dos aguas hasta ahora. Por un lado su atención seguía a cargo de los pediatras, que a pesar de habernos formado en la atención de niños desde el nacimiento, continuábamos evaluando a los jóvenes  hasta más allá de la pubertad y de la adolescencia (entendida esta hasta aproximadamente los 18 años) por razones de relación ya establecida con la familia y el niño.

Sin embargo,  varios cambios sucedieron en estos años sobre la atención médica en las diferentes etapas. Se asumió como una especialización la Neonatología, es decir los especialistas en los trastornos y en la evolución de los niños desde el nacimiento hasta el primer mes de vida. Incluso se fue más allá y se empezó a hablar de la Perinatología, que abarca el embarazo visto desde el punto de vista de la evolución embrionaria hasta el nacimiento.

Costó mucho convencer a la sociedad acerca de que estos cambios eran IMPRESCINDIBLES. ¿Y por qué hago hincapié en esta importancia? Porque las características evolutivas, las patologías, los tratamientos que fueron cada vez más eficientes, tecnológicos  y más complejos,  requerían un conocimiento mucho más profundo del  que un pediatra podía tener. Aún más, llevó muchos años de “lucha” convencer a los obstetras, pediatras y nurses, sobre la presencia indispensable de un neonatólogo en la sala de partos durante el momento del nacimiento,  para la atención del recién nacido ante eventualidades del momento,  que de no ser resueltas de manera rápida y eficiente,  podían producir graves consecuencias en el futuro del niño y la familia. Finalmente fue aceptado!!!

Quizás fue más fácil aceptar que el neonatólogo opinara sobre la evolución intrauterina del bebé. Diagnósticos precoces de alteraciones genéticas, y de patologías cardiológicas que podían ser reparadas estando aún el bebé en el útero materno, hicieron que la consulta Perinatología fuera imprescindible.

¿Y los adolescentes?

Ahora bien, después de las etapas (periodos perinatal, nacimiento, infancia)  y  las especialidades mencionadas anteriormente, llegamos al punto clave ¿QUIEN DEBE ATENDER A LOS ADOLESCENTES?

Lo primero que se me ocurrió fue hacer un listado objetivo y médico de las características físicas, emocionales y de las patologías más frecuentes en una y otra etapa. Por un lado la infancia,  y por otro la pubertad,  la adolescencia y la adultez joven,  y finalmente la edad adulta.

He aquí los resultados:
En la infancia las patologías más frecuentes son anginas, otitis, gastroenteritis, cuadros virales con erupciones cutáneas tipo quinta o sexta enfermedad, megaloeritema, laringitis (falso crup), retardo de crecimiento, síndromes de malabsorción de lactosa, de gluten (síndrome celiaco), estrabismo y otras alteraciones visuales miopía hipermetropía astigmatismo,sordera, trastornos del habla, trastornos del aprendizaje, alteraciones del espectro autista, infecciones urinarias por alteraciones congénitas de la vía urinaria, luxación y displasias de cadera, enuresis, alteraciones posturales, alteraciones ortopédicas (pie bot genu valgo etc,), bronquitis obstructiva, soplos cardíacos que es necesario separar los funcionales de los orgánicos.

¿SIGO?
Bueno no sigo,  pero hay muchos más…

Y nos queda todo lo relacionado con la evolución emocional que podría plantearlo con una sola pregunta ¿ COMO HAGO PARA CRIAR A MI HIJO PARA QUE SEA UN ADOLESCENTE CON MENOS RIESGOS Y UN ADULTO QUE SEPA ELEGIR COMO SER FELIZ …? PUNTO.

Mil libros, posturas, ideologías, religiones, sociedades opinan individualmente sobre esta etapa de la crianza de los hijos. Pregunte y elija sabiendo que hay una seria responsabilidad en el futuro de vida de esos niños de lo que reciben en la infancia.

Como decía Florencio Escardo ” Uno cosecha en la adolescencia lo que siembra en la infancia”.

Hagamos el mismo razonamiento ahora,  sobre qué cosas le pasan a los adolescentes y realicemos una comparación con la infancia.

En la pubertad los cambios físicos son impresionantes y además no siguen un patrón común a todos, cada uno lo hace a su manera y en tiempos diferentes, y esas diferencias generan sensaciones y emociones nuevas que en la infancia en general no existían Mil preguntas se hacen desde la pubertad y en la adolescencia:¿Es normal?, ¿Soy normal?,  ¿Por qué?, ¿Cuándo?,  ¿Cómo?,  ¿Para qué? , Siento esto, Me pasa esto, ¿A quién le pregunto?,  Me da vergüenza, ¿Qué elijo?, Tengo que  pensarlo o lo hago a ver qué pasa? , etc.

A esta edad la sexualidad, la nutrición, el aspecto físico, peso y talla, maduración sexual, el deporte, el estudio, uso de drogas, enfermedades de transmisión sexual, enfermedades más comunes de la etapa que no se dan en la infancia con la misma frecuencia, vacunaciones imprescindibles que son diferentes a las de la infancia, embarazo adolescente, relaciones sexuales ¿Cuando?, ¿Cómo?, ¿Con quién? …. ¿SIGO?

Todo esto tan diferente de la infancia requiere de alguien que SEPA DE QUE SE TRATA.
Que no improvise.
Que respete.
Que escuche.
Que pueda comprender lo que le sucede al puber y al adolescente.

Que sea alguien a quien el adolescente pueda consultar con confianza,  y que sepa que su confidencialidad será respetada,  y al mismo tiempo que lo pueda proteger en situaciones de riesgo o protegerlo sin asumir ni ocupar el rol de los padres, es decir, que pueda estar cerca pero cuidando el lugar de la familia o de algún adulto responsable.

No les parece que se da otra vez lo de antes: Perinatólogo, Neonatólogo, Pediatra, Médico de adolescentes: Ah, se llama Hebiatra!!!,  Médico clínico.

Para finalizar, también  los especialistas en algún tema: Cardiólogo, Ginecólogo, Neumólogo, Oftalmólogo,  Endocrinólogo, Especialista en Crecimiento y desarrollo nutricionista,  Psicólogo,  Psiquiatra,  etc. deben conocer en profundidad lo que es un púber,  un adolescente,  para tratarlo no solo desde el punto de vista orgánico sino respetando las características emocionales de cada uno de ellos.

Una frase más que nunca mejor aplicada. HAY DOS COSAS QUE NO VUELVEN: LA PIEDRA UNA VEZ TIRADA Y LA PALABRA UNA VEZ DICHA.

¿Por qué la recuerdo ahora? Porque lo que le digan al adolescente y la forma que se lo digan puede influir seriamente en la interpretación que haga y en la conductas posteriores.

La hebiatría (del griego ἥβη [hébe] ‘juventud’) es la rama de la medicina que estudia al adolescente y sus enfermedades. El término procede del griego héebee (‘pubertad’) e iatrea (‘curación’), pero sus fines son mucho más extensos que la mera curación de las enfermedades de los adolescentes, ya que esta especialidad estudia al joven desde los diferentes aspectos: biológicos, psíquicos y sociales.

Anuncios

LAS RELACIONES EN ADOLESCENTES: NOVIAZGOS VIOLENTOS

 

noviazgosviolentos

 

“Según la Organización Mundial de la Salud  (OMS), 3 de cada 10 adolescentes denuncian que sufren violencia en el noviazgo”.

Por Dr. Julio Cukier

Nuevos vínculos, nuevas actitudes

La salida del periodo infantil hacia la adolescencia tiene entre otros cambios una ampliación extraordinaria de las situaciones sociales, lo que lleva implícito un aumento enorme  en los vínculos con personas nuevas y  desconocidas hasta el momento.

Además de ello también hay un cambio de actitud mucho más intensa entre los jóvenes y sus pares, generalmente aquellos compañeros/as con quienes los adolescentes comparten su vida cotidiana en  escuelas, clubes, reuniones, etc.  Por consiguiente,  es también el momento de las primeras relaciones afectivas interpersonales y de pareja.

Una multitud de sentimientos a veces encontrados aparecen con una enorme fuerza entre los jóvenes, combinando algunos elementos intuitivos y poca racionalidad.

También comienzan a emerger dificultades, miedos, angustias y malestares que se expresan algunas veces  a través del sometimiento,  y otras a través de conductas agresivas,  pasando por el aislamiento tan frecuente en este periodo (que también dependen de múltiples factores socioeconómicos y culturales que influyen desde la infancia y  muchas veces llevan a la llamada “fobia social”).

Una de las formas de relaciones interpersonales más riesgosas son las que se presentan en los denominados noviazgos violentos.

¿Qué es un noviazgo violento?

El noviazgo violento está representado por cualquier agresión FÍSICA, EMOCIONAL O SEXUAL en cualquiera de sus formas y sin importar cuál sea la razón esgrimida.

Entre los 15 y 24 años el 15 % de los jóvenes manifiesta haber estado involucrado/a en un noviazgo violento. Sin embargo,  algunas estadísticas hablan de un 57 %. Cabe destacar que la actitud violenta es mucho más frecuente de los varones hacia las mujeres.

Hay varias formas de expresión de maltrato: psicológico, emocional, físico, económico y sexual. Estas formas tienen características en común: el deseo de control sobre el otro, el aislamiento progresivo de la pareja del resto de la gente, incluso familiares o amigos y la demostración de quien tiene el poder.

En general, estas modalidades son  aceptadas por el agredido/a para evitar discusiones que provoquen la disolución de la pareja. A veces las mismas víctimas comienzan a pensar que eso que sucede es lo correcto y le dan la razón al otro, muchas veces por temor a ser  nuevamente agredido y también porque supone que con el tiempo la situación irá mejorando,  cosa que habitualmente no sucede y por el contrario,  la situación va escalando hasta llegar a representar un riesgo de vida.

Bajo la lupa

Siempre es importante evaluar con quien se establece el vínculo. ¿De qué manera? Conociendo las creencias del otro, sus pensamientos, sus actos y pensando sobre todo esto,  para ver si existen grandes diferencias con los comportamientos  propios.

La forma de ser de cada uno tiene que ver con el modelo familiar y social en el que uno se desarrolló,  pero también con lo aprendido en el contacto con otros adultos o pares.

El concepto “que algunos nacieron para mandar y otros para someterse” es siempre el preludio de una situación grave de pareja.

Sería bueno tener una mirada lúcida cuando alguna posible pareja hace abuso de alcohol, medicamentos, drogas, tiene conductas violentas con terceros , posesiones de armas, cambios súbitos e imprevisibles de humor, amenazas de suicidio u homicidio , baja autoestima, depresión, tristeza sin causa clara, ansiedad, celos y control excesivo sobre el otro, comienzo de actitudes de agresión física aunque sean leves al comienzo, no respeto por las características del otro en relación a la sexualidad y al acto sexual, o actitudes denigratorias en la relación muchas veces ocultas bajo una doble fachada,  entre otros rasgos.

Poder tomar distancia y hablarlo con un adulto cercano o con un profesional,  puede ayudar cuando uno/a se enfrenta a una situación de ese tipo.

LA ANSIEDAD DE LA SEPARACIÓN. HIJOS ATRAPADOS EN CONFLICTOS DE ADULTOS.

trastansiedadsepPor Dra. Natalia Barrios

Médica Psiquiatra –  Equipo ADOS

Los trastornos de ansiedad son los cuadros clínicos psiquiátricos más frecuentes en la población pediátrica y predicen el riesgo aumentado de presentar posteriormente otros trastornos de ansiedad, depresión o internaciones en servicios de salud mental en la vida adulta. El trastorno de ansiedad por separación (TAS) se caracteriza por una reacción de ansiedad excesiva del niño o del adolescente ante el alejamiento de la persona encargada de su cuidado o la principal figura de apego.

A diferencia de ediciones anteriores, Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5, quitó de entre sus pautas la exigencia del inicio del TAS antes de los 6 años, lo que posibilita el diagnóstico a cualquier edad, aunque su comienzo sigue siendo más frecuente en la infancia.

Dada la variedad de manifestaciones sintomáticas del TAS (como el ausentismo escolar y las quejas somáticas) muchas veces son los pediatras o maestros los encargados de advertir las dificultades. Las familias de los jóvenes que padecen este trastorno, frecuentemente presentan características tales cómo el control excesivo o “aglutinamiento”, que hacen difícil la identificación del problema por parte de los integrantes de la misma.

¿Cómo lo diferenciamos de los miedos normales?

La ansiedad por separación (AS) es una respuesta emocional en la cual el niño experimenta angustia al separarse físicamente de la persona encargada de su cuidado (generalmente su madre). Es un fenómeno normal del desarrollo infantil, que comienza a manifestarse alrededor de los 8 meses de edad. La AS permite que el niño desarrolle su capacidad de estar a solas. Contribuye activa y necesariamente a este proceso la figura de apego que el niño dispone.

El TAS, en cambio, es una manifestación psicopatológica donde el niño no es capaz de separarse apropiadamente de la persona que es emocionalmente significativa para él. La angustia es excesiva y excede lo esperado para su nivel de desarrollo o para su edad. La ansiedad es una emoción que nos alerta ante la posibilidad de un peligro o amenaza; cuando es normal contribuye al desarrollo del individuo, pero cuando es excesiva puede llevarlo a un estado de expectación o preocupación que interfiere en sus actividades o relaciones habituales.

La ansiedad excesiva puede manifestarse como: miedo, nerviosismo, tensión o rabia al estar separados del ser querido. También se expresa frecuentemente como quejas somáticas; dolores abdominales y cefaleas.

Los niños se rehúsan a estar solos, temen dormir sin compañía y buscan dormir con sus padres. No quieren dormir en la casa de amigos o abuelos y frecuentemente tienen pesadillas de ser abandonados.

La negativa de asistir al colegio es un problema común en estos jóvenes. En el colegio buscan excusas para llamar a sus padres o van a la enfermería con alguna molestia deseando ser enviados a su hogar

Las manifestaciones cambian según la edad siendo más frecuente en niños los dolores físicos como cefaleas o los vómitos. En los adolescentes se presenta como temores que pueden ser comunes a la población en general (como los robos, secuestros o ataques sexuales) pero que se manifiestan con un miedo extremo que afectan su circulación social.

¿Cuáles son las causas?

La interrelación de diferentes factores congénitos (como el temperamento o la disposición neurobiológica) con ciertas características vinculares y familiares dan resultados como el TAS.

Los niños inhibidos y temerosos parecen presentar un funcionamiento particular de su sistema autonómico (con mayor sensibilidad en el sistema de “huida”) que los predispone a padecer trastornos de ansiedad.

También se han comprobado en estos pacientes alteraciones en el eje hipotálamo hipofisario y en la secreción de cortisol.

Pero sobre todo nos interesan los factores ambientales que pueden estar involucrados ya que es sobre ellos donde podemos actuar para modificar la evolución de este problema y para identificar a los jóvenes en riesgo. Para ello haremos mención sobre conceptos como apego y el sistema familiar

Apego y sistema familiar

La seguridad emocional es el principal objetivo del apego o vínculo afectivo. Apego es toda conducta por la cual un individuo mantiene o busca proximidad con otra persona considerada más fuerte y segura. La conducta de apego permite utilizar al cuidador principal como base segura, desde la cual se explora lo desconocido.

Desde esta perspectiva el ser humano no nace con la capacidad de regular por si sólo sus reacciones emocionales, sino que necesita un sistema regulador prexistente que es el vínculo. El apego seguro se caracteriza por adecuada manifestación de la ansiedad frente a la separación y el apropiado re-aseguramiento al volver a encontrarse con la madre o figura vincular. El apego ansioso /evitativo demuestra distanciamiento emocional durante la separación y desinterés en el reencuentro con la madre. En el apego ansioso/resistente el niño muestra ansiedad a la separación pero no se tranquiliza al reunirse con su madre, es perturbado por la separación y tienen dificultad en reponerse. La organización vincular segura guarda relación con la sensibilidad y sintonía de la madre a las señales del niño, mientras que la insegura se relaciona con excesiva ansiedad o inseguridad materna. Los niños con vínculo inseguro tienen mayor probabilidad de sufrir trastornos de ansiedad en la infancia y adolescencia al compararlos con niños con vínculos seguros. La situación de separación o desapego transitorio en una díada vinculada de manera insegura, es vivida en la relación madre- hijo con gran tensión, con repercusión tanto en lo emocional como en lo cognitivo. Por ello debemos considerar que tanto el niño como la madre pueden ser agentes sintomáticos, es decir “responsables” de la manifestación del cuadro clínico. Desde este punto de vista es necesario ante la presencia de angustia excesiva en el niño, evaluar el funcionamiento de la relación diádica madre-hijo

El sistema familiar, la ansiedad parental y el estilo de crianza pueden influir también en la presentación de estos cuadros.

Las familias de tipo aglutinada pueden ser fuente de excesiva ansiedad por separación, ya que en ellas se altera el desarrollo de la autonomía por la existencia de vínculos demasiados estrechos que entorpecen la diferenciación emocional. En estas familias los padres se caracterizan por un estilo ansioso y sobreprotector y el grupo familiar tienden a la evitación del conflicto, por lo tanto, la ansiedad tiende a expresarse como somatizaciones.

El control excesivo y la sobreprotección de los padres pueden resignificarse en el joven, de modo tal que el mundo sea percibido, ante todo, como un lugar peligroso. Este temor injustificado puede interferir en las capacidades del joven para adquirir independencia y refuerzan las conductas de evitación que a su vez empeoran y magnifican su ansiedad.


Todos los adultos debemos estar al tanto de estas problemáticas y estar atentos a las dificultades como el ausentismo escolar, los miedos excesivos y quejas somáticas frecuentes. Debemos conocer cuánto afecta al niño o al joven estos síntomas y de qué manera la familia puede intervenir en el mantenimiento así como en la resolución y tratamiento del problema.