Amigos del sol. Recomendaciones sobre fotoeducación y protección solar.

Por Dra. Cecilia I. Crowe |  Médica Pediatra. Especialista en Dermatología Pediátrica ADOS.

bronceado

El protector solar es nuestro mejor aliado contra los rayos UVA y UVB.

Para ser amigos del sol,  no importa en cuál estación del año estemos, es necesario emplear siempre fotoprotector en los sitios corporales expuestos. Sobre todo, si se realizan actividades al aire libre. Y aún más, si éstas son prolongadas.

Así, para evitar efectos no deseados sobre nuestra piel, no sólo debemos protegernos en las playas y piletas sino también en cualquier actividad al aire libre: en plazas, juegos, competencias deportivas, clubs y campamentos. Y en verano, los cuidados deben extremarse!

La luz solar es la principal fuente de energía natural. Nos brinda calor y ayuda a la síntesis de vitamina D en nuestro cuerpo. Sin embargo, el sol también representa una amenaza. Veamos por qué.

La radiación ultravioleta (UV), que comprende cerca del cinco por ciento de la radiación solar terrestre, se subdivide en UVA, UVB y UVC.

La capa de ozono se ocupa de filtrar la mayoría de las radiaciones UVC, por lo tanto éstas no llegan a la superficie terrestre. Hasta aquí, la naturaleza se ocupa de cuidarnos.

Pero, la radiación de rayos UVA y UVB, que no es filtrada por la capa de ozono, constituye una clara amenaza para nosotros porque estos rayos dañan la piel y exacerban enfermedades de la piel  fotosensibles.

Pero ¿cómo actúan. Las radiaciones UVA y UVB inducen cambios en la piel que muchas veces podemos advertir a simple vista. Estos cambios pueden ser agudos tales como enrojecimiento y descamación, fotodaño e inmunosupresión local y también crónicos como  fotoenvejecimiento y predisposición al desarrollo de trastornos malignos de piel.

Entonces… ¿cómo protegernos de esta amenaza? La protección solar es nuestra herramienta para disminuir el riesgo de padecer estos problemas y disfrutar de la actividad al aire libre en plenitud.

En las farmacias hay una oferta cada vez más diversa de protectores solares. Ahora bien: ¿Cómo elegir el protector solar más adecuado para cada uno?

La elección del protector solar se relaciona con qué factor de protección solar (FPS) se requiere  de acuerdo al tipo de piel.

Las pieles claras, conocidas como fototipos I y II, necesitan un factor de protección solar alto. En cambio, las pieles más oscuras, que se corresponden con los fototipos III, IV, V y VI, necesitan un FPS más bajo. De cualquier modo, ya sea que tengamos piel clara o piel oscura, en ningun caso debemos omitir el uso de protección.

En ADOS recomendamos,  previo a realizar cualquier actividad al aire libre,  aplicar el FPS  15-30 minutos antes y, una vez absorbido en piel correctamente, realizar una segunda aplicación. Elegir un protector solar de amplio espectro (UVA-UVB) con un índice de FPS 30 o mayor. Y si el uso de éste, utilizado de manera adecuada, no genera el efecto de protección deseado (concretamente, evitar la quemadura solar) recomendamos cambiarlo por otro con un FPS más elevado.

Pero atención que aquí no termina la cosa. Una vez que tenemos el protector solar adecuado es muy importante su forma de aplicación.

Es aconsejable renovar su aplicación con frecuencia, cada dos horas. Es importante que sepas que aunque el protector anuncie en su envase la propiedad de “resistente al agua”, su efectividad se ve disminuida con las inmersiones en agua y con sudoración profusa. Por eso es conveniente renovar la aplicación después de cada una de estas situaciones.

Complementariamente con el empleo de protector solar, recomendamos el uso de ropa y accesorios adecuados, por ejemplo: lentes para sol adquiridos en ópticas con certificación de protección solar, remeras de mangas largas, sombreros y gorros.

Entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde, recordemos que deben extremarse las medidas de cuidado, minimizando el tiempo de exposición al sol.

No olvidemos que aunque estemos a la sombra, debajo de sombrillas o árboles, parte de las radiaciones solares son capturadas por nuestra piel. Incluso, el agua, la arena, la nieve y el cemento, al reflejar la radiación UV, pueden también afectarnos si no estamos suficientemente protegidos.

En épocas calurosas, es importante refrescarse con agua en forma frecuente para disminuir el aumento del calor corporal, como así también ingerir abundantes líquidos para evitar la deshidratación y los golpes de calor

Para contactarte con nosotros escribinos a  info@ados.org.ar

 

 

 

 

 

 

 

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