ADOS presentó su nuevo libro “Aspectos interdisciplinarios para enfrentar al abuso y violencia sexual” (Editorial Ascune)

 

ANTE LAS ATROCIDADES
HAY QUE TOMAR PARTIDO.
LA POSICIÓN NEUTRAL
AYUDA SIEMPRE AL AGRESOR,
NUNCA A LA VÍCTIMA.
EL SILENCIO ESTIMULA
AL VERDUGO,
NUNCA AL QUE SUFRE.

Elle Wiesel, Nobel de la Paz

 

La exposición estuvo a cargo del Dr. Julio Cukier (Director Médico de ADOS), Dra. Alejandra Giurgiovich y Dra. Diana Pasqualini.

 

A continuación compartimos con Uds. las palabras de los especialistas.

Dr. Julio Cukier

Una vez un médico colega atiende un paciente y cinco minutos después viene a mi consultorio y me cuenta que la madre había venido a relatarle que el padre abusaba del hijo. La pregunta era ¿Y qué hago? Y yo le dije: La verdad no sé, seamos sinceros. Y después de eso empezamos a pensar que había que hacer, empezamos a buscar, a investigar, y cada investigación y cada lectura de las estadísticas, me hicieron reflexionar seriamente en cuantas cosas se nos escapan, por no saber o no querer saber.

Me destapó un poco la ignorancia y la negación que tenía yo que soy un médico pediatra desde hace muchos años, y es lo que le pasa un poco a toda la gente con este tema.

Según las estadísticas “1 de cada 4 niñas y 1 de cada 8 varones han sido alguna vez abusados”, y no son precisamente los más chicos, sino también pre adolescentes y adolescentes, y que no cuentan. Por eso en el prefacio de nuestro libro hay una frase que es “tratemos de hablar de esto porque de esto no se habla”. No sé habla por cierto temor del que es abusado porque tiene miedo, el otro le infunde miedo.

Hay un dato que es bastante inconcebible. El 90 por ciento de los abusos son intrafamiliares. O dentro del hogar, o un tío, o un abuelo, etc.

En lo general el abuso no tiene muchos síntomas visibles como para detectarlo. Una violación requiere fuerza, incluso nosotros los pediatras a veces nos preguntamos, será verdad, será verdad lo que dice la madre o estará enojada con el padre? Esto ha pasado en la historia, en Woody Allen, por ejemplo. Uno se queda con una sensación de cuando le cuentan esto no sabe si creer o no creer,  y aunque  lo crea uno piensa si yo empiezo a indagar, a investigar y hago una denuncia, por ahí termino perjudicando a alguien gravemente y quizás es inocente. Y en especial cuando es el chico el que cuenta, porque a los chicos no se les cree. Y resulta que solamente la fabulación o el invento de un caso de abuso corresponde a un 4 o 5 %. Cuando el chico dice esto, es gravísimo el error médico de ignorarlo, no sólo médico, de los docentes, etc., o sea, acá están involucrados todos los adultos que rodean a la situación.  De esto también se aprovechan los abusadores en el sentido en que le dicen a las víctimas: vos contalo porque igual nadie te va a creer.

Creo que en ADOS tenemos una ideología de trabajar con los adolescentes de una determinada manera.

Esto pasa en la infancia y en la adolescencia, no son creídas estas situaciones la mayoría de las veces, y esto genera además del abuso, otra consecuencia más.El adolescente tiene una historia. No puedo dejar de decir la misma frase de Escarló siempre: Uno cosecha en la adolescencia lo que siembra en la infancia.

La infancia de los adolescentes conflictivos está llena siempre de situaciones agresivas, que cuando el chico es adolescente y se pone agresivo, todos piensan y bueno… es adolescente, pero no se acuerdan de su historia.

Porque esto empieza con el primer año de vida, lo que significa la teoría del apego, el tener a alguien que los cuide, que les transmita confianza,  esto genera una situación diferente, y cuando esto no pasa  y después en la infancia cuando no es respetado.

Tengo que agregar algo más que es lo del abuso. Uno dice: lo maltratan psicológica o físicamente, es algo que es conocido ya. Hay países que han autorizado a los docentes  el pegarle a los chicos con una regla en la mano… ahora , hace cuatro o cinco años en Inglaterra hay una ley que permite que un poquito se les puede pegar a los chicos. Esto es una historia…

En base a esa preocupación que teníamos sobre el que se hacía en estos casos? Lo primero que yo encontré es: uno no denuncia el abuso. Si uno como profesional, como docente, como adulto relacionado con la situación y que se entera, uno puede  hacer una “denuncia de sospecha”. Acá en Argentina  hay varias instituciones,  lugares a donde uno puede llamar y decir: tengo la sensación de que algunos de los síntomas que están en ese momento en este chico que tienen que ver con el cambio de comportamiento, cambio de actitud,  hay un montón, un listado enorme que no responden solamente al abuso, pero uno está obligado a pensar en el abuso.

De esto se hizo un seminario que se hizo el año pasado y hubo mucha gente y todo el mundo coincidió en que la frecuencia era muy alta, y uno de los jueces por ejemplo vino a transmitirnos qué actitud toma la Justicia argentina frente a un caso de abuso.  Uno supone que la Justicia tiene una formación en la defensa de los chicos, pero cuando él leyó sentencias judiciales  nos dimos cuenta que no. La Justicia desconoce absolutamente, tiene mil justificativos para liberar al abusador.

La violencia sexual, la violencia de género, todo esto en los últimos tres años, y ¿el abuso? Repito, es un tema del cual no se puede dejar de hablar. Hay que contarlo, hay que pensarlo. Entonces la invitación a todos nosotros es que tengamos presentes que esto puede ser en cualquier ámbito, esto no pasa dependiendo del estrato social que es otro elemento que no se tiene muy en cuenta, porque siempre se piensa que el abusador es alguien que vive en un lugar marginal, que tiene poca formación educativa, que tiene poca capacidad de pensamiento. No, de esto hay un libro muy interesante que cuenta como “esto pasa en las mejores familias”. Hace poco hubo una denuncia de un hermano de  una familia muy conocida, salió en todos los diarios, por supuesto la noticia duro solo 48 hs. Esto muestra que la sociedad es cómplice de esto.

En ADOS tenemos una frase que dice: “ADOS es una institución de atención del adolescente y su familia”. Y yo pensaba mientras empezaba la charla de hoy que me gustaría cambiarle el nombre: ESTA ES UNA INSTITUCIÓN EN DEFENSA DE LOS ADOLESCENTES, que es un grupo etario que es agredido permanentemente.

El abusador  a diferencia del violador, hace un trabajo previo de preparación, de elegir a la víctima, de acercarse, de tratar de quedar bien, de hacer regalos, es decir, va preparando el terreno con premeditación y alevosía. Lo tienen pensado y planeado desde antes.

Ninguno de nosotros va a hacer una denuncia directa de que hay alguien que abusó de otro, pero si podemos hacer una denuncia de sospecha. Entonces perdamos el miedo de decirlo y de denunciarlo, porque hay instituciones que reciben “denuncia de sospecha”. Uno tiene miedo de muchas cosas, de cometer una injusticia. Cuando un chico dice que ha sido abusado, de alguna manera,  que no significa  siempre ser violado, o  con penetración que dejan a veces marcas anatómicas, hay otras formas de abuso que son menos visibles, que son difíciles de demostrar, pero que uno está obligado y el equipo de profesionales tiene que estar muy bien formado para poder evaluar la situación de forma equitativa para no cometer errores. Y después hay que tratar de que la Justicia cambie su mirada y entienda que esto no es un hecho aislado sino que influye en el resto de la vida de un ser humano.

Habrán salido muchas personas a contar por ejemplo que en instituciones religiosas ha habido abuso en forma permanente, pero no hay una respuesta de la sociedad que sea pareja.

La idea es generar en todos nosotros una situación de enojo lo suficientemente grande para que esto no produzca, no siga pasando, no sé cuánto vamos a lograr pero creo que tenemos que trabajar en esto. Mi invitación a todos los presentes, creo que vale la pena.

Me alegro de haber podido resumir en todos los capítulos,  las cosas que se dijeron en  el seminario. Creo que los capítulos son muy buenos,  y con mucho miedo había que prologarlo. Agradezco mucho a Diana Pasqualini que se haya animado a prologarlo.

Cuando nosotros decimos “somos especialistas en escuchar” estamos haciendo hincapié en algo que es fundamental porque los chicos necesitan ser escuchados.

Hay que terminar con que “DE ESTO NO SE HABLA”. Si Uds.  pueden salir de acá hoy pensando que de esto sí se habla es una gran victoria para los chicos.

 

Dra. Diana Pasqualini

A mí el libro  me encantó. Es un libro interdisciplinario que consta de 20 capítulos  y esos capítulos tiene 21 colaboradores, tienen la visión de 20 profesionales, además de profesionales de la salud, de la educación, de la justicia, etc.

Este libro contiene temas de ética, educación, aspectos legales, neurología, psiquiatría, psico-neuro-endocrinología, ginecología, obstetricia, aspectos del abuso en el área informática, entre otros.

Cuando vienen adolescentes o niños con su familia, en general la idea es  que al pediatra o hebiatra se va por una afección física. No todos los papás tienen el concepto de que también se puede ir al pediatra no solo por la salud física, sino por la salud emocional o los comportamientos.  Entonces cuando un papá percibe un comportamiento que le llama la atención de un niño o adolescente, no todos saben que el pediatra puede ayudarlos.

Ese es un paso difícil. Y  no todos los pediatras saben que el tema de los comportamientos de los niños y adolescentes es un tema que también les corresponde. Por lo cual no todos los profesionales que atienden niños y adolescentes están capacitados en abordar los temas de salud emocional, salud social, y esto es un problema.

Todo se arregla cuando se trabaja en equipo interdisciplinarios porque uno va a aprendiendo, y aprende un poco de los saberes de los otros, uno va viendo distintas visiones y va percibiendo distintas realidades entonces las estrategias son mucho más efectivas. Y eso es lo que ve en este libro.

Hay capítulos dedicados a los docentes, eso nos parece muy importante. en donde se le señala a los docentes la importancia de escuchar, de estar atentos y de no negar una realidad. A veces uno no percibe las cosas desde la palabra o desde el dibujo sino desde la intuición.

Esta percepción que uno tiene hay que desarrollarla. Hay docentes que están sumamente capacitados para entender lo que le pasa al niño, para ver lo que dibuja, como se comporta y para escucharlo. Y esos docentes son los que más fácilmente pueden detectar una situación de abuso y tienen que saber que la denuncia es obligatoria sobre la sospecha de abuso, pero que no lo tiene que hacer solo, tiene que buscar apoyo por ejemplo en los directivos de escuela o del gabinete psIcopedagógico.  Tienen que buscar ayuda desde adentro y desde afuera de la escuela para ir entendiendo lo que pasa, para poder ir haciendo un diagnóstico y elevar una denuncia como corresponde.  Pero a veces hay tiempos para hacer la denuncia, pero a veces no hay tiempo, hay que actuar ya. Y lo sabemos muy bien los profesionales de la salud, que cuando  percibimos una situación de abuso a veces es una urgencia, especialmente si el abusador convive con ese niño o adolescente.  Nosotros no tenemos el poder de decirle váyase de su casa. Eso se lo tiene que decir un juez. Por lo cual nosotros tenemos la obligación antes del que el paciente se vaya del hospital, como profesionales de la salud, de hacer una intervención, para que justamente ese niño o  no vuelva a su casa o si vuelve a su casa, el abusador de vaya.  Y tenemos organismos que nos ayudar muy efectivamente y para eso existe la Guardia de abogados o el Consejo de derechos niños, niñas y adolescentes, con los cuales trabajamos en permanente  contacto, y sabemos cómo hacer para que justamente ese niño/a o adolescente no sea nuevamente victimizado, y nosotros no seamos cómplices, porque eso es lo que somos si no hacemos una denuncia de sospecha.

Hubo casos de problemas serios con docentes que no hicieron la denuncia de sospecha como correspondía. Es una falta muy grave.

A veces lo niños y adolescentes no lo expresan con las palabras que nosotros conocemos, lo expresan con síntomas que pueden ser físicos, emocionales y sociales, con comportamientos que llaman la atención. Uno como profesional tiene que estar atento e ir viendo, y si se llega a dar la “develación” no quedarse sin hacer nada. A veces pensamos esto no puede ser, mirá estas personas, estos padres, son tan prestigiosas cómo le van a hacer esto a sus hijos… Personas muy prestigiosas han abusado de sus hijos. Es más, esas personas muchas veces hacen asociaciones que los defienden. Esos padres son defendidos con la excusa de que la madre inventa el abuso separarlos de sus  hijos. Estamos muy acostumbrados en el hospital a ver este tipo de situaciones que  son sumamente dañinas para ese niño o esa niña. Y que solamente pueden intervenir en  los hospitales, porque cuando se da una situación de esa magnitud es muy difícil actual desde lo privado.

Ante estas situaciones la postura del profesional de la salud tiene que ser de mucho compromiso, porque seguramente va a recibir amenazas del entorno familiar. Por eso muchas veces es conveniente que sea caso sea llevado a un hospital público. Estos chicos pueden tener contención en muchos hospitales públicos.

Habitualmente vemos casos de clases sociales más bajas donde llegan al hospital y la mamá o el chico mismo  relatan espontáneamente lo sucedido y uno puede actuar inmediatamente, pero ahí también se dan otros tipos de problemáticas.

Nosotros vemos todo el tiempo una enorme cantidad de adolescentes que  han sido maltratados a lo largo de su vida, que no han tenido sostén en el hogar, que no han tenido límites, entonces donde la percepción entre lo prohibido y lo permitido no está en su conciencia, por lo tanto les da lo mismo ser abusados y abusar, robar, violentar, matar; no tienen miedo de perder la vida porque consideran que no tienen nada que ver. Es muy difícil salir de ahí, porque ahí hay que reconstruir un hogar, ¿y cómo les damos un hogar? Esta es la realidad que estamos viendo.

En el libro aparecen también investigaciones muy interesantes realizadas en el Servicio de Adolescencia, aparecen también relatos de adolescentes que han sido violentados, maltratados y abusados, y hay un tema muy importante que es el tema de la revictimización. La revictimización  puede ser en el colegio, en la consulta y/o en la justicia. La revicitimización es no creer en el relato, la revictimización es hacerles contar mil y una vez ante distintas personas lo mismo, cuando tiene que estar registrado en la historia clínica y nunca más preguntársele, excepto los profesionales que están interviniendo. Revicitimizar es cuando el juez pone al abusador frente a la víctima. Revictimizar es trasladarlos en el mismo patrullero.

También está relatado en este libro todo lo referido al cyberacoso. Que es el bullying, que es el grooming, que es el sexting. Mostrar cosas íntimas de alguien que no lo desea hace daño y está penado por la ley. Últimamente estamos recibiendo a padres que  nos cuentan que sus hijos están conectados con personas que aparentemente son abusadoras, los chicos no perciben el riesgo bajo ningún punto de vista.  Hace muy poquito tuve una paciente de 13 años que decía que iba a salir si o si con la persona que evidentemente iba a abusar de ella, y el papá tuvo que hacer una denuncia para romper este tipo de relación, además de desconectar todos los aparatos de internet de la casa. Hay una situación que se hace difícil de manejar en esos casos para los papás.

Hay cosas que se están haciendo. Se está haciendo un Plan Nacional de erradicación de explosión sexual y comercial de niños/as y adolescentes. Se está haciendo una modificación del Código Procesal Penal de la Nación.   Y tenemos que pensar en algo más que en realidad depende de toda la sociedad, pero esto es difícil,  que es como construir entornos protectores. Es decir, no solamente está el hecho de saber que estos menores han sufrido una situación de maltrato o abuso, y que necesitan ayuda, sino que además necesitan un entorno protector para prevenir estas situaciones. Y acá está la gran apuesta, que vamos hacer todos nosotros para crear entornos protectores para la erradicación del maltrato y el abuso en la adolescencia y la niñez, y este es un gran desafío.

 

Dra. Alejandra Giurgiovich

Quiero dar las gracias a toda la gente que está acá, amigos y colegas con los que aprendí un montón. Con Julio hace más de veinte años que trabajamos juntos, y muchas veces nos tocaron cosas que uno se miraba y se preguntaba y ahora qué?

Yo venía con toda una formación que es del exterior que es protocolista, pasa esto y hacemos esto, paso lo otro hacemos tal, y así. Y en parte eso ayuda, pero hay una parte que no ayuda que es no tener el otro al lado para consultar.

Cuando regresé a la Argentina, la primera persona con la que trabajé fue Julio, el segundo lugar donde  trabajé fue el Hospital del Clínicas de Buenos Aires, donde hay un montón de compañeras que seguimos trabajando en el mismo tema y nos seguimos consultando.

Hay varias cosas que dijo Julio que para los que trabajamos en esto es como el título grande: SIEMPRE LE CREEMOS AL CHICO. Esto es indiscutible. Por más que a los dos días el chico venga y diga, no dra, lo que pasa es que mi papá no me quiso dejar ir al baile. Sabemos que hay una retractación después de las develación porque saben que si  lo van a volver a mandar a la casa, o empieza a ver el movimiento del psicólogo o del trabajador  social,  o de todo aquel que lo quiere ayudar, se va a cumplir lo que le dijo el victimario: por tu culpa la casa se va a romper, a mí me van a mandar preso, que en realidad es donde debe estar. A tu mamá la van a sacar de la casa, a vos te van a sacar de la casa.    Y todo esto lo vamos aprendiendo los que tenemos que lidiar con esto á a día. No es fácil, nos toca trabajar con maltrato, abuso, violación y ahora trata. Los que hacemos gineco -obstetricia vemos chiquitas embarazadas con múltiples abortos y que uno se empieza a preguntar quién las acompaña.

La verdad que muchos de los colegas que están acá con los que escribimos los capítulos de este libro son con quienes nos llamamos y hacemos interconsultas. Y esto es lo valioso y es lo que quisimos transmitir cuando hicimos la jornada, porque en esa jornada no solo hubo psicólogos, sociólogos, hubo maestros, y hubo maestros de artes plásticas que veain dibujos raros, objetos hechos con plastilina, cerámicas raras, que no entendían que eran,  tenemos especialistas en cámara Gesell  que para nosotros es un lujo que hayan escrito. Tenemos sociólogos,  tenemos gente que se dedicó a explicar ojo con internet, cosa que a veces los padres no ven… Y cuando nosotros a veces decimos a las diez de la noche se corta todo, la mama nos dice pero dra. No me va a hablar. No me importa, se saca la Tablet, se desconectan los cables y se lleva el aparato a la habitación. Y ahí empieza la discusión entre el médico y los padres, porque los padres se tienen que ir a la casa con el chico. Y esto que a veces nos parece tan banal a veces termina en un  maltrato, en un abuso. Y muchas veces cuando vamos a los hospitales a dar las charlas les decimos a todos que no tengan miedo, que no tengan miedo de decirlo los médicos de decirlo, que no tengan miedo de decirlo los papas, porque a veces sucede mira sabes que tu hijo le conto al mío tal cosa. Porque a veces también los papás están en un aprieto, y el no decirlo es permitir que el abusador siga, y no proteger a ese chico. Acá el interés primario es proteger a ese chiquito o adolescente, porque hay mujeres y varones desprotegidos. Y hablo de los varones porque hay una investigación que hicimos en el Hospital de Clínica en el cual no se le preguntaba a los varones si habían sido abusados, se le preguntaba solo a las mujeres, sin embargo los varones son abusados igual. Y los pediatras o ginecólogos no nos  preguntamos tampoco, por una cuestión social, de cómo el varón va a ser abusado o violado, si en realidad el  que tiene el pene es él.

Entonces, hay que empezar a replantearse cosas y hay que empezar a no tener miedo. Hice varios protocolos de abuso sexual, y se van a seguir haciendo.  Hoy por hoy el enfoque está puesto en dos puntos. Uno es el protocolo de abuso, que después decidirá la Justicia que no se le vuelva a preguntar nada a ese/a chico/a. La otra cosa es la utilización de la cámara Gesell, que hay muy pocas en la Argentina y gente que las sepa usar. Y el más importante que lo pensamos con Julio hace muy poco, que es trabajar desde el jardín de infantes, ya no en la primaria, en la primaria llegamos tarde. En primer lugar que  protejan su cuerpo, que se quieran, y que puedan decir que no y salir corriendo a y contar lo que les pasó. Pero para eso les tenemos que dar permiso. Entonces si una maestra puede hablar con sus alumnos del cuidado de su cuerpo en un término que un nene de jardín de infantes entienda, esto se puede seguir en la primaria, en la secundaria y también en la universidad. Hay un especialista californiano que dice que la educación sexual nunca termina.

En la Universidad  hay muchos chicos y muchas veces vamos al CBC a hacer preguntas comunes y no las pueden contestar. Muchas veces el abuso está disfrazado de tal manera que el que lo escucha se está dando cuenta que es un abuso  pero el que está dentro del baile no se está dando cuenta donde está metido. No importa que tenga 10 años, 15 o 25. Muchas veces vienen chicas grandes que tienen problemas con su sexualidad, y cuando una empieza a preguntar esto se remonta a cuando eran pequeñas con situaciones de este tipo.

Agradezco al Dr. Julio Cukier y a ADOS por habernos permitido hacer esto entre todos.  Creo que si no perdemos el miedo y si no nos ayudamos entre todos, y cuando digo todos son todas las disciplinas, no solamente los médicos, los maestros, los psicólogos, los sociólogos, los profesores de educación física,  y también importa que aquellas religiones a las que concurrimos tomen las riendas que tenemos que tomar, porque de nada sirve que aparezcan en los diarios curas, pero después los cambien de lugar y con ellos no pasa nada. Porque si los padres no hacen  la denuncia, no se lo castiga al abusador, y el/la chico/a no recibe la ayuda que tenía que recibir, porque entiende que nadie lo ayudó en serio.

staffcompleto

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